Interview with Simon Huw Jones from And Also The Trees by Diego Centurión.
1979 – Morton Under Hill and Inkberrow, Worcestershire, England. Two brothers and another pair of brothers decide to form a band. As they
learn to play their instruments, they begin writing their first songs. They are
immersed in the cultural upheaval unleashed a few years earlier by the first
wave of punk. The band is called And Also The Trees, and its members are Simon
and Justin Jones, together with Graham and Nicholas Havas. Justin and Simon
lived in a tiny hamlet called Morton Under Hill, home to fewer than twenty
people. It was there that And Also The Trees rehearsed and wrote their first
songs. The Havas brothers lived a few miles away, in Inkberrow. The story goes that they recorded their first demos and, in 1980,
managed to get them into the hands of The Cure. The band not only invited them
to open several dates on their tour, but Lol Tolhurst also produced their debut
single, "Shantell," while Robert Smith and Mike Hedges produced their
first EP, From Under The Hill (1982). In 1984, Tolhurst went on to
produce their self-titled debut album, And Also The Trees. The
friendship between the two bands did the rest and, as so often happened in
those years, the record eventually reached the ears of John Peel, earning them
a BBC session later that same year.
The band has never stopped being active. In fact, the longest gap
between two studio albums was just five years, between Silver Soul
(1998) and Further from the Truth (2003). Today, the only founding members who remain are the Jones brothers.
On February 27, they released their seventeenth studio album, The
Devil's Door, issued on their own label, AATT.
SOMOS OUTSIDERS: SIEMPRE
HEMOS SIDO COMPLETAMENTE INDEPENDIENTES.
Entrevista
a Simon Huw Jones de And Also The Trees por Diego Centurión.
1979 - Morton Under Hill e Inkberrow,
Worcestershire, Inglaterra. Dos hermanos y otros dos hermanos
deciden formar una banda. Mientras aprenden a tocar sus instrumentos, comienzan
a escribir sus primeras canciones. Están inmersos en la agitación cultural que
unos años antes había desencadenado la primera ola del punk. La banda se llama
And Also The Trees y está integrada por Simon y Justin Jones, junto a Graham y
Nicholas Havas. Justin y Simon vivían en una pequeña aldea llamada Morton Under
Hill, donde no llegaban a vivir veinte personas. Fue allí donde And Also The
Trees ensayó y escribió sus primeras canciones. Los hermanos Havas vivían unos
kilómetros más adelante, en Inkberrow.
La historia cuenta que grabaron sus
primeras maquetas y que, en 1980, consiguieron hacérselas llegar a The Cure,
quienes no solo los invitaron a abrir algunos conciertos de su gira, sino que,
además, Lol Tolhurst produce el primer single “Shantell”, y Robert Smith y Mike
Hedges produjeron su primer EP, From Under The Hill (1982). En 1984, Lol
Tolhurst produjo su álbum debut, And Also The Trees. La amistad entre ambas
bandas hizo el resto y, como sucedía con frecuencia en aquellos años, el disco
terminó llegando a oídos de John Peel, lo que les valió una sesión para la BBC
ese mismo año. La banda nunca dejó de estar activa. De
hecho, el intervalo más largo entre dos álbumes de estudio fue de cinco años, entre
“Silver Soul” (1998) y “Further from the Truth” (2003).
Hoy, los únicos miembros fundadores que
permanecen son los hermanos Jones. El 27 de febrero publicaron su
decimoséptimo álbum de estudio, The Devil's Door, editado por su propio sello,
AATT.
"And Also The Trees - Shantell"
Hola, Simon. Muchas gracias por aceptar
responder estas preguntas.
SHJ:Hola Diego.
Aunque hablaremos del nuevo álbum The
Devil's Door, me gustaría comenzar por los primeros años de la banda. He estado
recorriendo la historia que cuentan en su página web a través de fotografías,
pero… ¿cómo era la vida en Inkberrow para unos adolescentes como ustedes? ¿Y
qué anécdota recuerdas especialmente de aquellos primeros tiempos? SHJ:Cuando éramos
adolescentes estábamos aburridos. Aburridos de sentirnos atrapados en un pueblo
donde nunca pasaba nada y no había absolutamente nada que hacer. Aunque,
pensándolo bien, supongo que la mayoría de los adolescentes se sienten
insatisfechos con el lugar donde viven. Con el tiempo ocurrió algo curioso:
aquello que entonces nos parecía tan aburrido terminó convirtiéndose en una de
nuestras mayores fuentes de inspiración, y sigue siéndolo hasta hoy. También debo decir que el aburrimiento
fue uno de los grandes motivos que nos empujó a formar una banda. Ninguno de nosotros sabía tocar un
instrumento. Nadie nos animó a hacerlo. Simplemente amábamos la música y el
punk nos había demostrado que no hacía falta ser un músico formado para subir a
un escenario y expresarse. Así que decidimos intentarlo. Jamás, ni en cien años, habría imaginado
que más de cuarenta y cinco años después seguiría escribiendo estas palabras y
que componer música y escribir letras continuarían siendo el centro de mi vida.
Una de las anécdotas más significativas
de aquellos años —y que parece sacada del guion de una película titulada And
Also The Trees— ocurrió cuando, en el programa de Annie Nightingale, en BBC
Radio 1, anunciaron lo siguiente: "¿Podría una banda llamada And Also
The Trees ponerse urgentemente en contacto con Fiction Records? The Cure quiere
que abra uno de los conciertos de su próxima gira."
Nos enteramos porque un amigo nuestro,
imaginando dónde podíamos estar, entró corriendo al pub The Old Bull, en
el pueblo, para avisarnos. Como mencionabas en la introducción,
todo ocurrió porque les habíamos enviado nuestra primera maqueta. Hasta ese momento solo habíamos dado
tres conciertos: uno en el salón comunitario del pueblo y otro en la parrillada
organizada por los Young Farmers, en una granja. Yo era el mayor y tenía veinte años.
Justin y Nick apenas tenían dieciséis y todavía estaban en la escuela. Por supuesto, nos pusimos inmediatamente
en contacto con Fiction Records y, pocas semanas después, estábamos abriendo un
concierto de The Cure en la Universidad de Loughborough. Les gustamos y nos preguntaron si
queríamos acompañarlos durante la gira del año siguiente, en 1981.
Hoy, cuando vuelves a escuchar los
primeros discos de la banda, ¿qué es lo que más disfrutas —o quizá lo que más
te sorprende— de aquellas grabaciones? Si quieres, puedes pensar también en And
Also The Trees dentro del contexto musical de aquellos años. SHJ:Antes incluso de que tuviéramos un contrato discográfico,
hay algo que disfruto mucho al escuchar aquellas primeras grabaciones: volver a
oír mi acento de las Midlands. Con el tiempo me esforcé por perderlo porque
sentía que no encajaba con el contexto de la banda. También me gusta esa ingenuidad que
transmiten aquellos registros, esa sensación de que todavía estábamos
aprendiendo a tocar nuestros instrumentos. En los primeros discos disfruto
escuchando cómo, para el primer álbum, habíamos llegado a convertirnos en una
banda muy compacta desde el punto de vista musical, y también la magnífica
producción que hizo Lol Tolhurst. Después está la cualidad atemporal de Virus
Meadow. Y recuerdo perfectamente la conmoción que sentí cuando descubrí que
era capaz de escribir letras.
"And Also The Trees - The Tease The Tear"
El sonido de And Also The Trees,
especialmente en sus comienzos, combina la aspereza del primer post-punk con
una atmósfera muy distinta de la que predominaba en aquella época. ¿Cuáles
fueron sus principales fuentes de inspiración? SHJ:Muy pronto nos alejamos de las bandas
que más nos gustaban entonces —Joy Division, Echo & the Bunnymen, Siouxsie
and the Banshees, Bauhaus...— porque no le veíamos sentido a sonar como alguien
más. Queríamos encontrar nuestro propio sonido, nuestro propio lenguaje. Así que, en cierto modo, comenzamos a mirar hacia atrás. Escuchábamos bandas sonoras de películas. Yo me sumergí profundamente en The
Doors, Roxy Music, Tom Waits y en mucha psicodelia bastante desconocida. Empecé
a asomarme al mundo del jazz y también a escuchar con mucha atención los discos
de música clásica que tenía mi madre. Pero ahora estoy hablando solo de mí, de
lo que escuchaba mientras escribía las letras y las melodías vocales. La pregunta verdaderamente importante
sería qué escuchaban los demás miembros de la banda, especialmente Justin. Justin es el corazón creativo de And
Also The Trees y su música sigue siendo mi mayor fuente de inspiración. Recuerdo que por entonces escuchaba
muchos de los grupos que estaban apareciendo en esos años; ahora mismo me
vienen a la cabeza The The y Marc Almond. También compositores como John Barry,
Ennio Morricone, Bernard Herrmann y algunos guitarristas de surf de los años
cincuenta. Pero, por encima de todo, lo que
realmente nos distinguió fue inspirarnos en el paisaje rural que nos rodeaba y
en su historia. Nunca nos preocupó demasiado no ser una
banda "de la calle", ni estar a la moda. Tampoco tuvimos miedo de ser un poco... artísticos.
Recurriendo a tu memoria —que, por lo
que he leído en la historia que cuentan en la página de la banda, parece
conservar una enorme cantidad de recuerdos muy precisos— me gustaría volver al
comienzo de tu recorrido musical, incluso a la época en que el punk acababa de
irrumpir. ¿Cómo era Inkberrow durante aquellos años en que el punk empezaba a
surgir en Londres? SHJ:Fui el primero del pueblo en comprarme
unos drainpipe jeans, esos pantalones muy estrechos de pierna recta, y
aquello fue todo un escándalo. Lo mismo ocurrió cuando me corté el pelo bien
corto. Recuerdo una noche, antes de tener
carnet de conducir, en que un grupo de amigos iba a una discoteca de un pueblo
vecino. Se negaban a llevarme en el coche a
menos que volviera a casa y me cambiara los drainpipes por unos
pantalones anchos o unos pantalones acampanados, cualquier cosa menos aquellos. Simplemente no querían que los vieran
conmigo vestido así. Les daba vergüenza... y también pensaban
que podía meternos en problemas. Y, en cierto sentido, tenían razón. Aunque quizá no era exactamente eso lo
que me estabas preguntando... Inkberrow tenía dos pubs, una tienda,
una gasolinera, una escuela primaria, una oficina de correos y un salón
comunitario. Varias veces al año organizaban bailes
para los jóvenes del pueblo. Justin, Nick y yo aparecíamos vestidos
con nuestra ropa punk, confeccionada por nosotros mismos, e insistíamos una y
otra vez al DJ para que pusiera algo de punk: Buzzcocks, The Damned, The Clash,
Generation X... Y cuando finalmente accedía... ...la pista de baile se vaciaba. Solo nosotros, junto con otras dos o
tres personas, nos poníamos a bailar pogo mientras el resto del salón nos
observaba. Debíamos de parecer absolutamente
ridículos. Pero nos sentíamos rebeldes. Y aquello nos llenaba de una energía
extraordinaria.
"And Also The Trees - Only"
¿Cómo llegó aquella revolución sonora
hasta tus oídos? SHJ:Mi mejor amigo en la escuela y yo
éramos grandes admiradores de The Who. Llevábamos insignias del grupo y los
seguíamos como si formáramos parte de una tribu. Un día empezó a escuchar The Damned, Sex
Pistols y The Clash, y a ir a conciertos punk en Birmingham.
Recuerdo que le pregunté: —¿Qué está pasando? ¿Ahora eres punk o
qué? ¿Ya no eres fan de The Who?
Y él me respondió que sí, que ahora era
punk. Yo lo viví como una auténtica traición. Sin embargo, un mes más tarde, entré en
una tienda de discos en Stratford y, para mi propia sorpresa, cogí el álbum The
Clash y lo compré. Salí caminando por la calle con él entre
las manos... ...como si estuviera llevando una bomba. Llegué a casa, puse el disco y me
encantó.
Entonces pensé: —¡Mierda! ¿Eso significa que ahora soy
un punk?
¿Qué recuerdas de aquel descubrimiento,
tanto desde el punto de vista musical como de la actitud que transmitía el
punk? ¿Podrías compartir alguna anécdota de aquellos años? SHJ:Ser punk me dio una identidad. Como vivíamos en un pueblo, la gente
empezó a llamarme "Sid", por Sid Vicious. Durante un tiempo, toda la demás música
dejó de interesarme. Lo único que quería escuchar era punk. Sentía que podía identificarme con los
miembros de aquellas bandas porque muchos tenían más o menos mi edad. Ya no
eran aquellas inalcanzables estrellas del rock que yo había admirado hasta
entonces. La única excepción fue David Bowie. Con Bowie seguí. Todavía no había descubierto a Iggy Pop. Justin y Nick se entusiasmaron muy
pronto con aquellos primeros discos de punk y también comenzaron a
confeccionarse su propia ropa. Graham, en cambio, nunca terminó de
conectar con el movimiento punk original. Más adelante, cuando aparecieron la
escena Oi! y el resurgimiento mod, después de que el punk hubiera sido
absorbido por la corriente principal, se convirtió en un auténtico skinhead.
"And Also The Trees - Your Guess"
Durante aquellos años en que estabas
descubriendo toda esa música, ¿qué discos recuerdas haber escuchado una y otra
vez? SHJ:Escuchaba muchísimos sencillos de siete
pulgadas. Si tuviera que elegir el mejor sencillo
de punk de todos los tiempos, diría que es "New Rose", de The Damned. Cuando apareció todavía no me había
adentrado en el punk y, por entonces, los sencillos desaparecían muy deprisa de
las tiendas. Dejaban de editarse enseguida y, con el tiempo, se convertían en
piezas muy valiosas para los coleccionistas. También me encantaban todos los primeros
sencillos de The Clash, así como los de Siouxsie and the Banshees, Sex Pistols,
Alternative TV y Buzzcocks.
Como un incendio, el punk ardió con
intensidad, pero se consumió rápidamente. Sin embargo, dejó una huella que
sigue presente y que continúa proyectándose hacia el futuro. Después llegó el
post-punk —o la new wave, un término que parecía abarcar todo lo nuevo—.
Mirando hacia atrás, ¿hubo algún momento en el que pensaste: "ahí fue
cuando comprendí que el punk había terminado y que algo había cambiado"? SHJ:No recuerdo un acontecimiento concreto
ni un instante preciso. Al menos para mí, el punk consistía en
provocar a los demás con nuestra forma de vestir y con nuestra actitud
inconformista. Musicalmente era una energía nacida de la rebeldía juvenil y de
nuestra propia ingenuidad técnica. Era la emoción de romper con lo establecido,
con las viejas reglas, para crear algo nuevo. Algo que nos perteneciera. Pero
una atmósfera así no puede durar mucho tiempo. Fue, literalmente, una explosión
cultural. Y si no estuviste allí, en ese preciso momento... ...te la perdiste.
¿Qué primer álbum de post-punk
recomendarías a alguien que nunca se haya acercado al género? SHJ:Unknown Pleasures, de Joy
Division, y Seventeen Seconds, de The Cure.
Pensando en los primeros años de lo que
más tarde se llamó post-punk, ¿hay artistas que rescatarías de tu memoria y que
crees que merecieron un reconocimiento mayor del que recibieron? SHJ:La verdad es que no se me ocurre
ninguno. Hay bandas de aquella época como My
Bloody Valentine o Sonic Youth —por mencionar solo dos— que hoy parecen
estar muy bien consideradas, pero que, curiosamente, pasaron completamente de
largo para mí. Steven Burrows, que entró como bajista
cuando Graham dejó la banda, estaba mucho más al tanto de todo lo que iba
apareciendo en la escena contemporánea. Yo, en cambio, vivía dentro de una
especie de burbuja llamada And Also The Trees.
"And Also The Trees - In a bed in Yugoslavia"
Acabo de ver que tocaron tres conciertos junto a sus viejos amigos de The Cure. Volvieron a encontrarse con una de las
bandas que más los apoyó en sus comienzos. ¿Qué recuerdos conservas de aquellos
primeros encuentros? ¿Hay alguna anécdota que te guste especialmente? SHJ:Los tres tenían un carisma enorme como
banda. Eran personas humildes, con un gran sentido del humor, y verlos tocar
noche tras noche durante la gira de 1981 fue una experiencia maravillosa. Eran
una banda fantástica. Lo verdaderamente especial es que ambos
grupos hemos seguido creando y tocando nuestra música durante todos estos años,
aunque en circunstancias completamente distintas. Y, aun así, nuestros caminos
siguen cruzándose de vez en cuando. Eso me hace realmente feliz.
¿Qué importancia tuvieron Robert Smith
y, especialmente, Lol Tolhurst durante aquellos primeros años? SHJ:Fue una ayuda fundamental. No estoy
seguro de que la banda hubiera conseguido atravesar aquellos difíciles primeros
años sin su apoyo y sin el ánimo que siempre nos brindaron.
Mirando toda la discografía de And Also
The Trees, e incluso tus trabajos con November, ¿cuál dirías que es el disco
más post-punk que has grabado? SHJ:Creo que nuestro primer álbum, And
Also The Trees, es el que más claramente suena a un disco de post-punk. Ninguno
de los que vinieron después conserva exactamente ese mismo carácter, aunque
todos puedan encajar dentro de lo que hoy se considera una categoría muy
amplia.
Desde tu perspectiva, ¿cómo ves la
industria musical actual? Por un lado, hoy es más fácil conectar con músicos de
cualquier parte del mundo; por otro, la expansión de la inteligencia artificial
hace cada vez más difícil distinguir entre la música creada por personas y la
generada por algoritmos. SHJ:Siempre habrá personas que aparezcan de
la nada con ideas humanas, interesantes e irrepetibles. Por eso, el avance de
la inteligencia artificial no me preocupa demasiado. Además, tampoco hay mucho
que yo pueda hacer al respecto.
En cuanto a la industria musical en
general... La verdad es que no pienso demasiado en ella. Ni sé gran cosa. Ni me
preocupa especialmente.
"And Also The Trees - This Path Through The Meadow"
Cuando pienso en And Also The Trees, veo
una banda que apenas aparece en los libros sobre la historia de la música; de
hecho, solo los encontré mencionados en el libro de Lol Tolhurst. ¿Cómo viven ustedes el reconocimiento
que la banda ha recibido en los últimos años? ¿Crees que, como sucede con el
vino, la música hecha con el alma —como yo siento que ocurre con And Also The
Trees— termina encontrando su reconocimiento con el paso del tiempo? SHJ:Bueno... también aparecemos en algún
que otro libro más... jajaja. Creo que hay varias razones por las que
nunca llegamos a ser una banda más conocida. Para empezar, nunca tuvimos un
sencillo de gran éxito. Luego está el hecho de que siempre hemos sido difíciles
de clasificar. El post-punk fue, probablemente, la
primera etiqueta con la que nos sentimos más o menos cómodos. Y no suele haber
demasiados libros dedicados a las bandas que resultan difíciles de definir. También somos outsiders en otro
sentido: siempre hemos sido completamente independientes. Editamos nuestros
propios discos. Nos gestionamos nosotros mismos. Probablemente tendríamos un
público mucho más amplio si hubiéramos contado con una mayor difusión... si más
gente supiera que existimos. ¿Nos merecemos un público más grande? No
lo sé. Creo que somos una banda creativa. Hemos conseguido no volvernos
previsibles ni repetirnos. No nos hemos dejado distraer por la tentación de
seguir las modas. Y creo que hacemos música por las razones correctas. Pero no
vivimos obsesionados con eso.
Hablemos del nuevo álbum. Antes que
nada, me gustaría preguntarte algo muy simple: ¿cómo se mantiene viva la llama
que los impulsa a seguir creando música después de tantos años? SHJ:Justin escribe la música y la comparte
conmigo y con el resto de la banda. Y yo necesito formar parte de eso. No hay
ningún esfuerzo consciente. No existe una lucha por mantener viva la llama. La
verdadera dificultad sería apagarla. Nunca he sabido hacia dónde nos dirigimos.
Y creo que eso también forma parte de todo esto. ¿Qué vendrá después? Necesito
descubrirlo. Es como una sed que nunca puede saciarse.
Desde la pandemia, la banda ha publicado
nuevo material prácticamente todos los años. ¿Sientes que And Also The Trees
atraviesa uno de los momentos más fértiles de su historia? ¿Quizá una especie
de renovación creativa? SHJ:Es posible. Pero todo depende en gran
medida de Justin. Sin él, simplemente no existiría And Also The Trees. Tenemos
la suerte de que lo único que realmente nos impulsa son nuestros instintos
creativos. Nuestra curiosidad. Dicho esto, también resulta muy
reconfortante saber que, aunque sean pocos, hay personas repartidas por todo el
mundo que siguen caminando junto a nosotros en espíritu.
"And Also The Trees - The Silver Key"
¿Cuándo empezaron a tomar forma las
canciones de The Devil's Door? SHJ:Creo que fue hacia finales de 2023. Yo esperaba que Justin trajera ideas que
siguieran la línea de Mother-of-Pearl Moon, porque había recibido
críticas excelentes y nosotros mismos estábamos muy satisfechos con el
resultado. Pero las nuevas composiciones tomaron
otro camino. Y debo reconocer que, al principio, no terminaron de convencerme. Sin
embargo, poco a poco fueron encontrando su lugar. Las piezas comenzaron a
encajar de una manera realmente hermosa. Hoy estoy convencido de que este álbum
es, como mínimo, tan bueno como cualquiera de los que hemos hecho. Y las
críticas parecen pensar lo mismo. Han sido igual de positivas... O quizá
incluso más.
Ya han interpretado estas canciones en
directo. ¿Cómo sientes que conviven con el repertorio más antiguo? SHJ:Conviven con total naturalidad. Los
conciertos han funcionado muy bien. A veces me sorprende comprobar que todavía
puedo cantar canciones cuyas letras y melodías escribí hace más de cuarenta
años sin sentir que estoy haciendo un ejercicio de nostalgia o interpretando
algo que ya no me pertenece. Para mí siguen siendo como visiones. Como
historias. Incluso como pinturas. Y puedo volver a entrar en ellas sin ningún
esfuerzo. Las canciones nuevas simplemente pasan a formar parte de ese mismo
mundo. Todavía tengo muchas más preguntas en mente, pero espero que esta sea la
primera de varias entrevistas que podamos hacer.
Para cerrar, y agradeciéndote nuevamente
por esta oportunidad ¿Podrías contarnos sobre tus planes para
2026? SHJ:Justin ha escrito varias piezas nuevas
de música, bocetos si se quiere —y está esperando pacientemente el momento
adecuado para presentárselas al resto de la banda. Estas ideas han llegado muy
cerca del final de la era de ‘The Devil’s Door’ para mí. Necesito
tomarme un momento para despejar la mente, pero estaré listo pronto.
Tocaremos en Europa en septiembre y
octubre. También grabamos algunas canciones para un EP que saldrá en otoño.
Además, estamos conversando sobre una gira corta por países de Latinoamérica,
pero eso sería en 2027 si finalmente se concreta.
Muchas gracias, Diego! Sigamos en contacto. Simon.